Las cosas que pensamos, y que no decimos.

“Show me the money!”.

— Jerry Maguire.

“Las cosas que pensamos y que no decimos”, es el título de un “MEMORANDUM”, escrito por Jerry Maguire en la película del mismo nombre de 1996 estelarizada por Tom Cruise, quien encarna al personaje que da nombre al film. El mencionado memo desencadena los hechos que dan origen a la trama. En lugar de llamarlo un memo, el lo bautiza como un “Mission Statement” (y perdón por el anglicismo pero siempre he creido que las cosas se aprecian mejor en el idioma original en que fueron concebidas). Se trata de una serie de reflexiones que el personaje principal propone para mejorar la compañía en la que trabaja y estas ideas surgen de una noche de revelación, de depresión y de ansiedad. El personaje se encuentra de pronto a si mismo frente al monitor de una computadora y escribe, y escribe, y escribe, y luego imprime lo que escribió para repartirlo en su oficina al día siguiente con el objeto de concientizar a sus compañeros del sentimiento de vacío que ya le producía trabajar allí, y los errores en los que en su opinión estaba cayendo la empresa.

Para poner a mi lector hipotético en la atmosfera de lo que estoy platicando vamos a imaginar la escena: Jerry Maguire, es un agente deportivo y su compañía representa atletas de la talla de Troy Aikman. Al comienzo de la película acude a una convención de su compañía en otra ciudad y por ello se encuentra en la habitación del hotel por la noche, teniendo uno de esos ataques de ansiedad que a veces no permiten dormir, sudando frío, con mil cosas que querer gritar y sin mucha posibilidad de hacerlo. Es una actuación increíble de Tom Cruise porque, quien haya sentido uno de estos ataques sabe que quieres gritar a los 4 vientos, tratas de cerrar los ojos pero respiras con dificultad y mejor los abres, y creo que Tom Cruise enarbola satisfactoriamente esta crisis. Así es que abre su computadora personal en el procesador de texto y las palabras comienzan a fluir: “Fewer clients, less money”, “Menos clientes y menos dinero”. (Más o menos). Atención más personalizada para los clientes. Esta epifanía le permite percartarse de que el y los demás agentes de su compañía están estirando la cuerda demasiado, forzando a sus atletas al límite del colpaso físico y las lesiones con tal de asegurar sus comisiones. Se ha perdido toda la humanidad y lo positivo del trabajo y se convierte en una industria de lo insaciable que olvidó la realización profesional y la felicidad personal que implica tener un empleo de ese nivel en primer lugar.

La película tiene unos años ya, y espero con lo reseñado generar en el lector una curiosidad por verla (en caso de no haberla visto), y por lo mismo no quiero seguir Spoileando. (Nuevamente perdón por el anglicismo). De cualquier modo y ahora sí, “spoiler alert” pero respecto de este blog que amablemente te detienes a visitar lector hipotético y no respecto de la película , en este espacio de expresión y de creatividad personal pretendo hablar de todos los temas que me interesan y de los cuales creo hay mucha tela de donde cortar y sin duda mi gusto por el deporte será uno de ellos. Mi fascinación por los Cardenales de Arizona bien que nació en gran parte gracias a esta película. Siempre digo que “Jerry Maguire: Amor y desafío”, como se nombró en países de habla castellana, es una película que habla precisamente sobre amor y sobre desafío, sobre relaciones de pareja, sobre un sujeto que tiene todo, que pierde todo y luego lo recupera todo bajo un esquema de vida mucho más honesto y más “de a de veras”. Pero Jerry Maguire (película, que no sujeto) tambien es un relato sobre los Cardenales de Arizona, no sobre los Raiders de Oakland o sobre las Águilas de Philadelphia, y esto lo advierto porque en entradas subsecuentes en el futuro cercano estaremos hablando de NFL, de NBA, de MLB… en fin. Para un servidor que intenta entretenerte por unos minutos con estas líneas los Cardenales de Arizona fueron tema en la película Jerry Maguire y son tema ahora que la temporadae está por comenzar.

Dicho esto no pretendo que este post no aporte nada a nadie, sino muy al contrario. A riesgo de que parezca que solamente me estoy desahogando y teniendo un momento de epifanía al igual que el personaje principal del relato o que estoy promocionando el tipo de tópicos que quiero abordar en mi espacio, o bien que no voy a conectar las ideas con nada audaz que haga que llegues al final de la lectura y que pienses que valió la pena el esfuerzo de leerla, voy a continuar estas líneas intentando sorprender. (Espero lograrlo).

¿Cuántas veces no nos encontramos en esta situación? ¿Cuántas veces ir a trabajar se convierte en rutinario, o la relación de pareja se convierte en algo rutinario, o la convivencia con la propia familia lo hace? Incluso me atrevo a más. ¿Cuántas veces no hemos atravesado por un momento de ansiedad como el que le ocurre al personaje del relato, derivado de todas estas cosas?

Estiro la liga un poco más : en un nivel aún mas grave y desesperanzador, no solo sentimos que hemos caido en la rutina, pero ademas ya no encontramos significado a nuestro trabajo, a nuestras relaciones interpersonales. Somos esclavos de lo que percibimos como un aparato de producción insaciable percibiendo lo necesario para mantenernos vivos en un ciclo sin fin de generación y consumo. En el mejor de los casos nos percatamos de la existencia de este aparato, en el peor no.

Reaccionamos ante los momentos explosivos de infelicidad, porque olvidamos sentar las bases de una vida feliz durante los momentos de calma o aparente felicidad. Y ante las dificultades, reaccionamos. Surgen los problemas y en automático acudimos a terapias, iglesias, sustancias, círculos de ayuda, círculos de destrucción o autodestrucción, cursos, literatura de superación personal, salas de cine, entrevistas laborales, centros comerciales, medicamentos… La lista es mucho más larga.

¿Qué podemos aprender de las viviencias de un agente deportivo que se encuentra en la cima de su vida en cuanto se refiere a la estabilidad económica y al éxito laboral que ha podido consolidar a costa de acciones cuestionables en torno a la vida de sus clientes, y que de pronto tiene un llamado de conciencia que lo conduce a un momento depresivo? ¡Dios, que pregunta tan larga!

Nadie dijo que vivir fuera fácil. “Crecer duele” . Los planes de vida que vamos trazando para procurar nuestra felicidad no siempre salen como esperábamos. Relaciones que no funcionan, trabajos que no necesariamente nos edifican. (Vivimos para trabajar y no trabajamos para vivir). Peor aún perdemos el sentido de trascendencia que nos acerca a una realización personal a través de las cosas que nos planteamos hacer.

Pero la respuesta la tenemos nosotros mismos. De ninguna manera es tan sencillo como presionar un botón y resolver nuestros problemas por arte de magia. Pero la actitud y la mentalidad positivas son un acto de voluntad que nos diferencia de los demás seres del planeta. (y seguramente también de otros mundos…). La capacidad de encontrar dentro de nosotros mismos los mecanismos para asumir esa actitud positiva hacen que la propia vida valga la pena en primer lugar. En consecuencia tal y como le sucedió al personaje de la película, quizá nuestra respuesta no sea abrir una computadora personal y escribir mil maneras de mejorar la sociedad. Pero quizá podemos empezar con actos pequeños. Ceder el paso al conducir, hablar algo bueno de alguien en lugar de expresar una opinión negativa. Guardar ese dinero que a lo mejor vamos a gastar y que no es absolumente necesario y ahorrar un poco. La lista también es interminable y personal e intransferible.

Y ante la preocupación de que nos ocurra como al personaje de la película, en donde una aportación a su sociedad inmediata desencadenó una serie de dramas y no voy a platicar la película: un acto bueno, jamás puede tener consecuencias malas. Se trata de convertir los actos buenos en hábitos, y gradualmente veremos como nuestra vida mejora. Deseo ser muy enfático en esta parte de, extraer de nuestro interior esas cosas buenas que todos podemos encontrar, y que la bondad nazca de esas cosas pequeñas que todos podemos decidir hacer o no hacer a diario en bien primero de nosotros mismos, y en consecuencia de la sociedad. Jerry Maguire, al tratar de modificar completamente el enfoque de la industria de la representación deportiva, quizá sin saberlo, estaba logrando un engrandecimiento de sí mismo como persona y procurándose la felicidad.

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